Solamente en los últimos siete años de su vida, el gran violinista David Oistrakh, indudable número uno de su instrumento en su patria, se juntó con el otro as, el número uno de piano que era Sviatoslav Richter, para hacer música juntos. Antes había sido fiel a su pianista de siempre, Lev Oborin. Pero era casi inevitable que los dos grandes se encontraran, y esto ocurrió en 1967. Se temía que, debido a sus ideas fijas en materia de interpretación, no se entendieran, pero a la vista del presente CD, no solamente se entendieron sino lograron alturas interpretativas que hasta el día de hoy son difíciles -casi imposibles- de superar.
En estas tres sonatas, el dúo Oistrakh/Richter demuestra que se puede hacer un Beethoven digno, sin trucos ni buscando efectos, sino basándose simplemente en una superioridad técnica y una sonoridad adecuada,…
Comentarios