Siempre es agradable ver y oír cómo la tradición continúa, y en esta ocasión, una vez más comprobamos cómo desde prácticamente el siglo XVI la Escolanía del Escorial -con el silencio impuesto por Mendizábal de por medio y su posterior decaimiento y desaparición hasta su refundación en 1974- siguen proporcionándonos voces compactas que con rigor se mezclan en esta ocasión con la Real Capilla Escurialense, formada por antiguos miembros de la escolanía.
Las voces de los escolanos se me antojan idóneas para las obras del repertorio policoral que se nos propone -ideadas seguramente con su timbre en mente de los componedores-con todavía un suave y moderado vibrato que deja percibir con integridad el sentido del texto, vibrato que por otra parte, conforme los cantantes van madurando, pasan en ocasiones de proponerlo a ostentarlo.
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