Cuando alguien declara que su ópera preferida es La Flauta Mágica -que es como decir que el mejor jamón es el salchichón-, o que de la música de Wagner ama solamente las partes sinfónicas, o que piensa que el melodrama es teatro con música (basta que sea mucha), debería leer el texto de L’Olimpiade del romano Pietro Trapassi, alias Metastasio, y preguntarse qué encontraron en allí nada menos que setenta músicos (muchos de ellos entre los mejores de su época) para entonarlo en sus óperas. Tal vez ese hipotético lector descubriría algunas reglas fundamentales del juego operístico, es decir cuan poco importante en las óperas es el argumento y cuan esencial es la presencia en el texto de 'ocasiones', es decir la presencia de nudos dramáticos, de ciertos cortocircuitos que son el nervio del género y que, precisamente desde Metastasio, los…
Comentarios