Fue el propio Debussy quien definió su poema lírico La Damoiselle élue como un “pequeño oratorio en una vena mística, vagamente pagana”. Nada más cierto, pues la música compuesta por el autor, uno de los máximos exponentes del impresionismo musical, evoca a la perfección tiempos míticos, precristianos seguramente, en los que la Naturaleza desempeñaba un papel no sólo vital, sino también espiritual. Es un tópico casi romántico llevado a sus extremos, al menos en la lectura apasionada y delicada a la vez que ofreció John Eliot Gardiner, atento a recrearse en los colores y a desgranar las finezas expresivas de la partitura.
Lástima que para la parte de la protagonista contara con Marie Devellerau, voz insignificante, vacía en los graves, sin el espesor vocal necesario para hacer más incisiva esta ‘damisela elegida’. En consecuencia hizo lo…
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