A mi cuñado y sin embargo amigo Luis (aunque no le guste Roussel)
No siempre el (re)nombre supone garantías en la música en directo, máxime cuando la mayoría de los que se dedican al arte de la interpretación barroca suelen expandirlo gracias a la industria discográfica, que ayudó en gran medida a que las versiones historicistas fueran conocidas y paulatinamente aceptadas al sonar tanto en las salas de conciertos como en nuestro equipo de alta fidelidad. Lo de "alta fidelidad" viene muy a cuento, claro, más que nada por esa pretendida cualidad que gustan de ostentar los que usan de los instrumentos originales y otros. No nos hallamos, empero, en los tiempos de la primera expansión de este movimiento ni de los jacobinismos que vinieron después, extremados y tumultuosos. Hoy encontramos ententes cordiales de direcciones antaño…
Comentarios