Da gusto leer unas notas como las de la carpetilla de este disco, firmadas por Nicholas Marston -ojo, sólo en inglés, pero muy bien escritas-, cuando se nos recuerda que en la época de Brahms no existían los discos y el piano hacía las funciones domésticas del actual lector de cedés, y que por esa razón comercial -y no otra- Brahms se animó, a instancias de su editor Johann Rieter-Biedermann, a la tarea de adaptar su Requiem alemán para dos pianos. Sin embargo, parece que la tarea agotaba la paciencia del buen Johannes, quien previamente y como era de ley, ya había tenido que hacer la correspondiente reducción para piano -uno solo- con línea vocal.
No obstante, el arreglo no pretende la sustitución de la orquesta por los pianos para acompañar al coro, sino que, como es lógico -no se pierda de vista el contexto- se trata de proveer una…
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