Si alguna cosa buena tuvo el régimen estalinista es que no prohibió las sinfonías como forma de expresión musical. Otra cosa es que luego examinara las partituras con lupa, censurando unas y ensalzando otras según el cedazo de los soviets; pero la sinfonía como tal era bien recibida, al contrario de lo que mayormente sucedía entonces en el ‘moderno’ occidente europeo. Y si no, que se lo pregunten a Nikolai Yakovlevich Myaskovsky (Novogeorgiyevsk, en la Polonia zarista, 1881 – Moscú, 1950), que llegó a firmar nada menos que 27 de ellas: con razón su alumno Aram Jachaturian recuerda haber leído en los diarios del maestro que Myaskovsky sólo consideraba verdaderos artistas a quienes no paraban de componer.
Pues sí, este ingeniero militar del cuerpo de zapadores malgré lui ingresó tarde en el Conservatorio de San Petersburgo (era el mayor de…
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