Para aquellos que conocieron la ultima producción de Fausto presentada por el MET, la labor del regista rumano Andrei Serban -estrenada la temporada pasada- asemeja a un fuerte puñetazo en el estomago. Su labor fue una conjunción de ideas no claras donde elementos provenientes de la ópera y del music-hall se entremezclaron sin ningún sentido aparente. Todo resultó recargado, excesivo e irreconciliable. Para esta reposición, Stephen Pickover retomó el trabajo de Serban y aunque logró pulir ciertos excesos -sobre todo en lo a que desprolijos movimientos escénicos se refiere- no pudo hacer maravillas ante tanta incoherente generalizada.
En lo vocal las cosas tampoco anduvieron todo lo bien que se hubiese deseado. En el rol de 'Fausto', Ramón Vargas no estuvo todo lo cómodo que se esperaba. El color de la voz sigue resultando bellísimo y aun…
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