Con esta puesta en escena del Festival Mozart de la Coruña en colaboración con el Comunale de Bolonia, Calixto Bieito realiza una parodia de la parodia. Pero si hay una ópera que pueda permitírselo sin que nos perdamos más de la cuenta en ‘reinterpretaciones’, es precisamente esta Carrera del libertino, fábula-parodia o viceversa, en la que cada uno de los personajes principales está muy bien definido, con una fuerte carga simbólica, que comienza en el propio nombre.
La primera escena transcurría simplemente a telón bajado, y no hacía falta más para contextualizar la relación entre ‘Anne’ y ‘Tom’. De modo que podemos considerar que el espectáculo empezaba de verdad con su llegada a Londres, representado como un enorme castillo inflable de cualquier parque de atracciones, no exento de algún símbolo sexual. Porque si algo mueve ese mundo…
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