Seguramente es su fama de seductor irredento la que provoca que asociemos mayormente la figura de Artur Rubinstein (Lodz, Polonia, 1887 - Ginebra, 1982) con la música de su compatriota Chopin. Por supuesto, Rubinstein era el primer cultivador de esa fama, y por ende el primer alentador de su poder de seducción. Sin dejar por ello de resultar igualmente atractivo cuando tocaba cosas de músicos tan diversos como Falla, Saint-Saëns o Villa-Lobos. O como Brahms o Mozart, según demuestra con toda evidencia la grabación que se comenta.
En efecto, las notas de la carpetilla del disco -firmadas por Jeremy Siepmann- recuerdan que Brahms y Mozart fueron dos compañeros constantes en el larguísimo viaje de Rubinstein: en su primera aparición pública con orquesta Rubinstein dio el Concierto en La mayor de Mozart, y eso fue en el año 1900 -se dice…
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