Incansable la energía y empeño del maestro Gielen, cercano a sus ochenta años, en seguir defendiendo la causa de Schoenberg y sus acólitos. Incansables tambíén las fuerzas musicales reunidas para este empeño en un verdadero tour-de-force, con estaciones en Lucerna, Essen, Strassburg, Freiburg, Viena y finalmente en Budapest.
El amor por Schoenberg y su obra no es, como muy bien saben muchos de nuestros avezados lectores, un fenómeno o una pose musical caprichosa del tardío Michael Gielen, más bien todo lo contrario. En la Argentina de los cuarenta de la centuria pasada toma contacto Gielen musicalmente con la obra de Schoenberg, a saber, a sus once años empezando a estudiar las Tres piezas de la op. 11 para piano. Y en 1949 toca en público su obra completa para piano. En aquellos turbulentos tiempos para Europa, se había reunido en Buenos…
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