El recital de Thomas Quasthoff, dentro del segundo monográfico dedicado por la programación de los Amigos de la Música de Florencia a los ciclos de lied de Schubert, es uno de esos que permanecen marcados a fuego en la memoria del melómano. Con el Saloncino del Teatro della Pergola completamente abarrotado -el público intuía lo que podía esperar- tuvimos la ocasión de asistir a un concierto que detuvo el tiempo.
Antes de comenzar me estaba preguntando cómo afrontaría una partitura originalmente escrita para tenor, pero la verdad es que me olvidé en el momento en que abrió la boca. Thomas Quasthoff no presenta un jovenzuelo, sino que con su voz pastosa y rica, de timbre claramente baritonal, para nada atenorada, se decanta por un retrato de trazos más viriles. La juventud está insinuada con sonidos aligerados, mediante un uso sabio del…
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