Hace unos días, cuando Maruxa Baliñas comentaba aquí una novedad bibliográfica en torno a Dimitri Shostacovich, se refería como antecedente inevitable al célebre Testimonio de Solomon Volkov, indicando que ‘su retrato de Shostacovich es falso, pero no lo parece.’ Falso o no tan falso, según Volkov, Shostacovich tenía en gran aprecio a Alexander Constantinovich Glazunov (San Petersburgo, 1865 - Neuilly-sur-Seine, Francia, 1936), su director en el Conservatorio petersburgués, y un hombre que se preocupó muy mucho por la formación del joven Dimitri –y también por su alimento en aquellos difíciles años de posguerra.Pero, siempre según Volkov, Shostacovich tampoco se callaba al opinar que si Glazunov en aquel tiempo -y a pesar de ser un tipo muy respetado- no se había casado, era porque había contraído una enfermedad venérea tras sus devaneos…
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