El corpus lírico de Rimski-Korsakov cuenta con quince óperas, de las cuales las más conocidas son La novia del Zar, Sadko y la última de ellas, El gallo de oro. Sus óperas apenas se han establecido en el repertorio lírico, y cuando aparecen se trata más bien de un caso aislado y curioso. El caso es que esta Novia ha sido de los más refrescantes de escuchar. Y ello por la vena belcantista de muchos de sus números, 'bel canto a la rusa' se inclinarían muchos a concluir una vez escuchada su música. Y creo que no le haríamos injusticia a Korsakov, que aun operando de una manera un tanto ecléctica supo imprimir un estilo personal a su obra.
Por lo demás ya sabemos cuál es el problema en el mundo de la ópera cuando uno se empeña en revindicar un título olvidado. En efecto hay que conjugar sabiamente el lado musical y vocal, como ocurrió en esta…
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