El siguiente proyecto de Tarkovski se desarrolló como una colaboración internacional entre la Unión Soviética e Italia, país en el cual rodaría Nostalghia (1983); película que depararía numerosos problemas de producción y de índole personal a Tarkovski, que, en julio de 1984, en Milán, anuncia su exilio en el país transalpino, a fin de poder seguir trabajando en el cine, algo que vio imposible en caso de regresar a la U.R.S.S., donde el sector oficial comenzaba a poner serias pegas a sus producciones, cada vez más orientadas, según las voces críticas, a cierto misticismo de tipo religioso y a una introspección poco adecuada a una producción soviética.
Nostalghia es, en mi opinión, la obra más importante de Tarkovski junto con El espejo, y posiblemente ambas las más personales. Como el propio Tarkovski, el protagonista del film es un poeta…
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