Buena idea la de reunir en un solo disco estas cuatro obras para violín de Chaicovsqui, datadas todas ellas entre 1875 y 1878. Mejor aún la de incluir el Vals-Scherzo, porque se trata de una pieza extrañamente infrecuente si se compara con la Serenata y sobre todo con el celebérrimo Concierto, aunque de gran atractivo tanto por su dificultad técnica como por -una vez más- el melodismo arrebatador del autor. Y aún mejor que mejor la de terminar el disco con el Souvenir d’un lieu cher, porque le permite a uno descansar de tantas acrobacias gracias a su carácter intimista (ojo, el movimiento intermedio 'Scherzo' vuelve a la carga con más fuegos artificiales), a la vez que muestra al director Kreizberg en mangas de pianista.
Pero aquí la protagonista es la jovencísima violinista alemana Julia Fischer (Múnich, 1983) en su -¡ya sexto!- registro…
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