Para empezar debo confesar que escuché estos dos cuartetos por primera vez a través de este CD. El motivo por el que no se tocan en las salas de concierto parece evidente: lo que aquí no funciona es una relación razonable entre input y output, o dicho de otras palabras, se trata de sendas obras muy difíciles de montar cuyo rendimiento, en una sala de conciertos, aun ante un público enterado, será siempre fuera de proporción con lo que costó montarlos. Esto no quiere decir que no sea música válida; al contrario, hay pasajes bellísimos en los dos, pero uno dura más de tres cuartos de hora, y el otro -inconcluso- más de media hora, y en ambos casos el estilo postromántico belgo-francés, con sus armonías cromáticas, conduce a una intimidad poco brillante. No cabe ninguna duda que ambos compositores, el belga Franck y su alumno francés…
Comentarios