Murió lo mismo que vivió: apartada de la “sociedad” artística, negada a entrevistas y fotografías, ajena a los vaivenes del lenguaje musical de la segunda mitad del siglo XX, creadora de una escritura personal que la coloca en el Olimpo de los más grandes compositores de nuestros días. Es posible (no hemos reparado en ninguna otra necrológica en cualquier medio, general o especializado, de todo el Reino de España) que estas líneas sean una primicia en el Estado español: aunque no terminó su vida ayer, ¡sino el 22 de diciembre de 2006! Quien esto firma, que tiene a Ustvolskaia por una compositora “de culto”, no ha conocido la noticia hasta hace pocos días, gracias al e-mail de un amigo portugués que la leyó en Culturgest, una publicación de la Caixa Geral de Depositos lusitana, que, a su vez, remitía a una nota breve del cuaderno Actual…
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