Cuatrocientos años de un género extraño, híbrido, que, pinitos aparte, empezó con una obra maestra de un maestro. Seguro que si alguien se toma la molestia, encuentra por lo menos cuatrocientos títulos importantes (quizás alguno más) que justificarían la existencia de artistas, teatros, publicaciones, apasionados y hasta críticos (las plagas siempre llegan junto con las cosechas. Aunque ahora compitan por ese título algunos directores de escena y algunos divos creados por las empresas discográficas o de entertainment en su frenética búsqueda de mejores resultados comerciales).Decía André Gide que la literatura es lo que le cambia a uno la vida. Se podría decir de cualesquiera de las artes, "bellas" o no tanto, e incluso de ese insolente recién venido de apenas algo más de cien años que es el cine. Se puede, entonces, decir de la música,…
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