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El envejecimiento del público unido a la dificultad para atraer a nuevos oyentes "interesados en producciones con alto contenido visual" va a obligar a la Opera Orchestra de Nueva York a reducir sus producciones para las próximas temporadas, según indicó a
'The New York Times' su directora Eve Queler, que fundó la compañía hace más de 40 años.
Su modelo de negocio se basa exclusivamente en las voces y la música, por eso todas las producciones operísticas son en versión concierto. Por su escenario han pasado figuras como Renée Fleming, Deborah Voigt, Dmitri Hvorostosky y José Carreras. Este año se han realizado dos producciones en el Carnegie Hall, y concluirán con una tercera dedicada a
L'Arlesiana de Francesco Ciléa.
Para la próxima temporada solo podrán garantizar la producción de
Sonnambula de Bellini, con Eglise Gutiérrez, Dmitri Korchak y Ferruccio Furlanetto en los principales roles. Queler ha ensayado varias fórmulas para reflotar el negocio, entre ellas cambiar a un auditorio más pequeño o buscar una esponsorización que nunca llega para cubrir los gastos. Mientras tanto, el comité de dirección tiene que hacer frente a un déficit de 250.000 dólares sobre un presupuesto de 1,4 millones de dólares.
"Es una cuestión de dinero", recuerda Queler. "La venta de entradas ha bajado, es un asunto que nos preocupa mucho porque se debe al envejecimiento de nuestro público y a nuestra dificultad para captar a los oyentes más jóvenes que buscan mayores estímulos visuales".
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