El director Estonio Neeme Järvi posee doscientos ochenta y ocho títulos en su discografía, y según las malas lenguas ni uno que merezca la pena. Es uno de los artistas mimados de la Deutsche Grammophon y hay gente que no se explica el porqué. Quizá sea por su rapidez y eficacia trabajando, aspecto que se pudo apreciar en el concierto que nos ocupa, en el que la Nacional de Francia presentó unas obras verdes en muchos aspectos pero muy dignas en su resultado general. Unas versiones en las que los fallos de lectura estaban al orden del día pero que sin embargo gozaron de momentos de gran calidad musical.Comenzó la velada con los dos primeros Nocturnos de Debussy, especialmente acordes a las características de la orquesta, cuya cuerda de sonido ligero y escasa consistencia supo prestar como ninguna otra ese colorido característico al…
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