Una goleada fue la que le propinó la Orquesta Filarmónica de Berlín a la Filarmónica de Gran Canaria, cuyos integrantes abandonaron sus violines, tubas y timbales por un rato y se dedicaron a darles patadas a un balón, demostrando así que las disputas es mejor arreglarlas a cabezazos.
Los componentes de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y los de la Berliner Philharmoniker jugaron el pasado domingo un peculiar partido de fútbol en el campo de Bandama (Gran Canaria). En un ambiente, donde brilló por encima de todo la cordialidad y la amistad, el conjunto alemán logró "la mejor armonía" y se impuso al equipo grancanario por nueve tantos a cinco.


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