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La New Hampshire Symphony, ubicada en el
norte de los Estados Unidos, se suma a la lista de instituciones musicales que están pasando dificultades, y en este caso parecen insuperables a tenor de la decisión de suspender todos los conciertos previstos para lo que queda de temporada, según indicó la representación sindical de la orquesta a la revista
PlayBillArts.com.
Robert Gerseny, presidente de la orquesta, indicó que la decisión responde a la fuerte caída de la venta de entradas, unida al descenso en el número de donaciones. De los 850 asientos del Palace Theatre de Manchester, la orquesta sólo consiguió vender 100 para su concierto del mes de febrero. Para el programa previsto para el mes de abril, que salieron a la venta desde el pasado otoño, sólo se habían vendido 75.
"Me cuesta tener que afrontar el hecho de reconocer que en New Hampshire no hay gente interesada en la música clásica. Es trágico, realmente trágico", dijo el representante sindical Lois Fonda.
La orquesta, fundada en 1974, tiene que competir por el público y los donativos de New Hampshire con otras dos orquestas, la Granite State Symphony Orchestra y la Nashua Symphony Orchestra. El representante del Departamento de Cultura de New Hampshire afirmó que "todas las instituciones culturales de la ciudad están luchando denodadamente por su supervivencia. Eso es parte de nuestro modus operandi".
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