Suele considerarse que Beethoven, a diferencia de sus predecesores o coetáneos, fue el primer compositor moderno, en el sentido de haber dispuesto de libertad para interpretar y componer sin tener que estar ligado por vínculos serviles o de dependencia con mecenas y protectores que supusieran la obligación de residencia, la predeterminación de las obras a componer o interpretar o el sometimiento a trabajos rutinarios o periódicos de tipo docente, religioso o lúdico. En esa línea se le contrapone a sus dos grandes coetáneos del clasicismo vienés, Mozart y Haydn, cuyos status paralelos de libertad sólo fueron adquiridos después de largos años de dependencia respecto del arzobispo Colloredo de Salzburgo y del Prícipe Nikolaus Esterhazy, respectivamente. Pero también en historia las apariencias engañan. Haydn y Mozart se independizan de sus…
Comentarios