La broma es que cuando venga el fin del mundo hay que ir a Inglaterra, ya que todo allí ocurre con más atraso que en el resto del mundo. La historia del Barbican es un ejemplo de esta inhabilidad endémica inglesa, tan bien parodiada en Asterix en Bretaña para ponerse al día, aún con sus propias ideas. Las bombas alemanas limpiaron el área durante la segunda guerra, pero la idea de construir un centro artístico recién fermentó en 1950 y…¡listos ya para comenzar la construcción en…1971! Cuando Isabel II inauguró el edificio en…1982, la lluvia de quejas se concentró en la obsolescencia de una fría, triste arquitectura de cemento gris propia de los sesenta y totalmente pasada de moda en las dos últimas décadas antes del 2000. Y el humor llegó a extremos despiadados. El Barbican no sólo es un complejo cultural con sala de conciertos, cines,…
Comentarios