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El director general del Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria "no conoce" a la que será su nueva responsable de Comunicación, si como está previsto ejecuta este martes el despido de su actual directora de Comunicación, Luisa del Rosario, por órdenes del presidente del Partido Popular de Canarias, José Manuel Soria.
Según el diario
'La Provincia', del grupo Prensa Ibérica, la nueva responsable será Teresa Cruz, esposa del secretario de Organización del Partido Popular, que "va a encontrar serias dificultades para trabajar si a su fama de cortavoz (no portavoz) añade la desconfianza de sus superiores en el Teatro, que no tenían nada contra ella -ni siquiera la conocían-- pero se han visto literalmente forzados a prescindir de una culta profesional que ya había pedido excedencia en su anterior empleo".
El artículo publicado este domingo dice lo siguiente:
MUY BUENO LO SUYOJusto el Día de la Mujer Trabajadora, le dicen a la periodista Luisa del Rosario, contratada como jefa de prensa del nuevo teatro Pérez Galdós, que, de lo dicho, nada. A uno de los dos patronos de la Fundación, el cabildo de Gran Canaria --mejor dicho, a su presidente-- le salió del gorro meter en esa función a la periodista Teresa Cruz, muy señora nuestra, absolutamente desconocida en todos los foros culturales; en todas las secciones culturales de los medios de prensa, radio y televisión de la isla, el estado y el universo; y en todos los gabinetes institucionales de la cultura ¿Su mejor título? Ser la muy respetable esposa de Don Larry Álvarez, vicepresidente del Cabildo y mano derecha (porque izquierda no tiene) de su presidente.
PERO LA HAN PRINGADOPor mucho que quieran disimularlo, es monumental el cabreo de la alcaldesa, de toda la parte municipal de la fundación del Teatro y de la dirección del mismo. Tal vez sin culpa, la no-deseada señora Cruz va a encontrar serias dificultades para trabajar si a su fama de cortavoz (no portavoz) añade la desconfianza de sus superiores en el Teatro, que no tenían nada contra ella -ni siquiera la conocían-- pero se han visto literalmente forzados a prescindir de una culta profesional que ya había pedido excedencia en su anterior empleo. ¡Qué pena! Todo iba de cine en el nuevo Galdós hasta que vino a pringarla el nada admirable --ni infrecuente-- ordeno y mano de las alturas ¿Será por celos?.
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