Después de escuchar durante semanas la única grabación que existe de Emmeline, ópera en dos actos de Tobias Picker (n. 1954), solamente queda reflexionar acerca de dos fenómenos fundamentales: la validez de la ópera como género artístico y la importancia de diferenciar las creaciones interesantes de las que no lo son.Con respecto al primer asunto, parece obvio que creaciones como Emmeline mantienen vivo el género por contar con un drama claramente estructurado, una música discursiva y una sólida vocalidad. En referencia al segundo, debemos tratar de establecer algunos criterios de selección que nos permitan disfrutar de una producción operística de suficiente entidad. Que un cierto filoneísmo no nos lleve a asumir la vanguardia por la vanguardia y que el misonéismo contrario no nos impida disfrutar de algunas joyas de la creación de los…
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