Curiosamente, o no tanto, la relación de Astor Piazzolla con la ‘música culta’ ha sido siempre mucho mejor aceptada en Europa que en la propia América Latina, donde a menudo se le miró de reojo tanto desde los sectores de la música clásica como del tango. Obviamente, este disco no resuelve la disyuntiva, pero es por lo menos una opción interesante. Según la declaración de principios que figura en la contraportada del disco (y nuevamente en el interior): “la Filarmónica de Montevideo es un instrumento al servicio de la comunicación que busca de manera permanente diseñar propuestas para los diversos sectores de la sociedad. Su misión es generar productos culturales que colmen la sensibilidad de nuestra sociedad a través de la música sinfónica, creando puentes con el tango, el jazz, la murga y el candombé.”
Si estos son sus objetivos de cara…
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