La producción, ‘rescatada’ de anteriores ediciones, era probablemente la menos esperada y también la más irregular o menos interesante. Y eso que, desde mi particular punto de vista, el montaje de Monticelli es el más adecuado de los tres, con una buen equilibrio entre tradición y modernidad (un poco demasiado de gente, como de costumbre, que no sirve para mucho más que para distraer, pero no volveré por ahora a insistir en esto). Bellos trajes y colores y algún ‘gag’ bienvenido, además de algún otro de intento de agradar a los partidarios de la ‘actualización’ a toda costa (no logró satisfacerlos).La obra sigue siendo un milagro de equilibrio, de verdadera avanzada para su tiempo (creo que más que la absurda similitud con la anterior Italiana lo que habrá desconcertado habrá sido esa trama pirandelliana casi, algo así como ‘the making…
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