Del ciclo con ese nombre, Concerti di belcanto, (tres, uno anterior de Eva Mei y uno posterior, en principio de Chris Merritt, que supongo habrá sido reemplazado), probablemente el concierto más en línea con el Festival haya sido este. Prácticamente sólo la obertura de L’Italiana in Algeri y, parcialmente y más por su presencia en Lucrezia Borgia, el brindis de Il campanello, el famoso ‘Il segreto per esser felici’ (pero en voz de bajo en vez de contralto), el resto de fragmentos vocales pertenecía a obras tan raras, fuera del Festival, como Torvaldo e Dorliska, Matilde di Sabrán, La gazzetta de Rossini, y sobre todo el Don Gregorio de Donizetti. Tanto la obertura de esta última como la de L'Italiana fueron ejecutadas de forma estimable pero no exenta de algún percance por la joven formación y dirigidas de forma adecuada pero no muy…
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