El primer estreno de la temporada en la Ópera de Baviera ha vuelto a confirmar la ya habitual desigualdad de nivel artístico entre la parte musical y la dramática que afecta a la mayoría de las producciones realizadas en los últimos años en este teatro. La temporada pasada, con la llegada de Kent Nagano a la dirección musical de la casa, esta tendencia pareció atenuarse y tuvimos la sensación de que se emprendía un nuevo rumbo. La producción que reseñamos, en cambio, vuelve a caer en las asimetrías cualitativas que fueron tan frecuentes en el período en el que Peter Jonas y Zubin Mehta estuvieron al frente de este teatro.En el ámbito musical, nos encontramos frente a una producción muy estimable, de nivel respetable, pero no excelso. La orquesta, de eso no cabe duda, alcanza muy altas cotas artísticas y técnicas: muy bien cohesionada,…
Comentarios