El Teatro Gärtnerplatz es el único de Múnich que ofrece regularmente funciones de opereta. Por lo general, se mantienen en programa dos o tres títulos del repertorio de años anteriores, a los que cada temporada suele añadirse una nueva producción. Este año la obra escogida para una nueva puesta en escena ha sido La viuda alegre, uno de los grandes clásicos del género, del que en Gärtnerplatz había una versión bastante reciente, del año 2000, pero no precisamente afortunada, bajo la dirección escénica de Franz Winter. El hecho de que el nuevo intendente de la casa, Ulrich Peters, haya escogido este mismo título para la segunda producción de su mandato, podría haberse entendido como un modo de señalar un cambio de línea, que acaso debía quedar claro mediante la comparación de esta producción con su antecesora, todavía fresca en la memoria…
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