El hecho de que una compañía estable de ballet clásico comunique el estreno de un “gran ballet argumental neoclásico bailado sobre puntas, con escenografía transformable y vestuario moderno que citan el tiempo de Shakespeare” es, en nuestros días, una auténtica sorpresa. Así pues, este ballet del vienés Jörg Mannes se pesenta, ya en la declaración de intenciones de su autor, como una rara avis en el horizonte teatral centroeuropeo. La elección de la pieza de Shakespeare indica, sin duda, el deseo de enlazar con la gran tradición del ballet neoclásico del siglo XX: adaptaciones coreográficas de piezas como Romeo y Julieta, El sueño de una noche de verano, La fierecilla domada, Hamlet, Otelo, etc. abundaron en la centuria pasada. Algunas de estas obras se cuentan entre lo mejor producido en tal período. En estas circunstancias, hace falta…
Comentarios