La ruidosa silbatina que acogió la nueva producción del teatro (luego de días de cancelaciones, versiones en concierto, de este y otros títulos), aunque haya habido también aplausos, puede ser un indicio de lo ocurrido. Nadie podrá decir que no me gusten Carsen o las puestas modernas que hace, porque últimamente he alabado aquí mismo dos trabajos suyos. Simplemente, creo que el siglo XIX no es su fuerte porque allí le da por ‘inventarse’ cosas que están muy fijadas en el libreto y en la música (no se puede escenificar la obertura; si de todos modos se hace, hay que cuidar que al tema de los peregrinos no le corresponda una escena estético-erótica).
Aquí, por más que se quite en los subtitulados las alusiones a los ‘cantores’, la transposición al mundo de la pintura contemporánea -con sus exposiciones, galerías, esnobismos y mezquindades-…
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