Aunque parezca extraño, tendiendo en cuenta la intensa vida teatral y musical de Múnich, es ésta la primera vez que se interpreta en la capital bávara una ópera de Philip Glass. La bella y la bestia se basa en la película del mismo título de Jean Cocteau. Glass vio por primera vez esta obra del poeta y cineasta francés en 1954, es decir, apenas un año después de que Cocteau estrenara con el coreógrafo Heinz Rosen y el compositor Jacques Chailly su ballet La dama y el unicornio precisamente en el Teatro Gärtnerplatz. Desde entonces el compositor estadounidense deseó ponerle música, cosa que hizo finalmente en la década pasada. Desde un punto de vista musical, La bella y la bestia es una obra en la que Glass se mantiene fiel a sus postulados minimalistas, pero introduciendo elementos de corte neorreomántico y neoimpresionista, empleando…
Comentarios