En enero de 1781 tuvo lugar el estreno de Idomeneo en el Teatro Cuvilliés de Múnich. En 2004 este teatro fue cerrado para ser sometido a trabajos de restauración y de modernización de sus instalaciones técnicas. Ahora acaba de entrar nuevamente en funcionamiento y la ópera elegida para tal fin ha sido, naturalmente, Idomeneo.La dirección musical de Kent Nagano, al frente de un reducido grupo de músicos de la Orquesta del Estado de Baviera (por sus dimensiones el foso de este teatro rococó y cortesano sólo admite un grupo de cámara), no es ni la mejor ni la peor de las posibles. De hecho, Nagano parece buscar un camino medio entre las asperezas de las interpretaciones según ‘criterios históricos’, que están tan de moda, y las lecturas más o menos ‘románticas’, y al parecer pasadas de moda, típicas de grandes maestros como Böhm o Solti.…
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