La Royal Opera House es como el bolso de Mary Poppins: puede salir cualquier cosa de dentro. En sólo 24 horas, se puede ir al Covent Garden para ver la producción más convencional de La Fanciulla del West de Puccini que uno se pueda imaginar, y la producción más escandalosamente kitsch de La Calisto de Cavalli, y que las dos sean buenas. La producción de Piero Faggioni de La Fanciulla (estrenada aquí en 1977) se mantiene fiel a la tradición de la ópera y sitúa la acción en las montañas del Lejano Oeste norteamericano. Haciendo esto, Faggioni acentúa la relación entre el argumento y su localización. De hecho, sería difícil seguir la acción de La Fanciulla si tuviera lugar en cualquier otro lugar: el carácter de Minnie, en particular, es inseparable del contexto geográfico del drama. En su libro fundamental sobre Landscape and Gender in…
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