En esta parca temporada operística, la presentación en Lisboa de Porgy and Bess iba a ser una especie de inyección de dinamismo. Las razones que justificaban tal expectativa eran de diversa índole. Se trataba de una producción independiente de Tito Celestino da Costa financiada exclusivamente a través del patrocinio de varias empresas. Era el resultado de la colaboración de músicos de gran calidad: el Coro del Teatro Nacional de Sao Carlos y la Orquestra Metropolitana de Lisboa y cantantes negros venidos de Inglaterra y de los Estados Unidos dirigidos por un director americano, Eric Stern, que nunca había actuado en Portugal. Por último, iba a tener lugar en uno de los edificios construidos para la Exposición Universal de 1998, el Pavilhao do Futuro, transformado en el Pavilhao Atlântico, un espacio polivalente con un aforo de diez mil…
Comentarios