Dos personajes que sueñan con el amor en países distantes son una fórmula peligrosa para el género operático. El amor del trovador Jaufré por la Condesa de Trípoli funciona mientras estos dos personajes no se conozcan, solo el Peregrino sirve de enlace y comunica los poemas de Jaufré a Clémence, una mujer de alcurnia e insegura de que es lo que realmente desea. La música de Saariaho es atmosférica, básicamente atonal y por lo tanto muy escuchable; por momentos rememora a Britten y también posee influencias árabes. Lo que falta es acción, hay más acción dramática en La voix humaine de Poulenc porque es mucho más breve y concentrada. Este es el talón de Aquiles de este amor distante, es una obra demasiado larga que tiende a ser monótona.La línea vocal es siempre adecuada a las voces, Saariaho usa un recurso desconcertante de terminar…
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