Uno de los aspectos que más aprecio de la actual programación del Festival de Salzburgo es la valentía con la que los títulos fundamentales del repertorio conviven con la creación musical contemporánea. Iniciado en 2007, el ciclo ‘Kontinent’ asegura la presencia de músicas a veces muy recientes (como ocurrió el año pasado, cuando fue dedicado a Salvatore Sciarrino) en un ambiente que, en principio, no parece ser demasiado heterodoxo. En ocasiones, estos programas paralelos no obtienen la misma respuesta del público que los acontecimientos ‘mainstream’, pero su calidad es siempre incuestionable. Después, hay conciertos como el comento en esta reseña, en el que una obra menos frecuentada compuesta en el siglo XX se combina con otra obra poco o mal conocida del siglo XIX, siendo ambas tocadas por una orquesta excelente y bajo la batuta de…
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