Un sol radiante reinaba la tarde del domingo 30 de agosto en Berlín, cuando una multitud de 35.000 espectadores que acampaba en la Bebelplatz, junto a la Staatsoper Unter den Linden, recibió con cálidos aplausos al director argentino-israelí Daniel Barenboim y a la Staatskapelle para disfrutar el último concierto al aire libre de la temporada estival en la capital alemana.Fue un romántico fin de semana de música "para todos", con dos preciosas obras de Piotr Chaicovsqui, después de que el sábado otras 20.000 personas presenciaran ante una gigantesca pantalla la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner, con Ian Storey y Waltraud Meier, en los papeles protagónicos, y la también excelente dirección musical de Bareinboim.De nuevo, jóvenes de edad y de espíritu con mantas y manteles tendidos sobre el suelo empedrado de la plaza o sentados…
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