Alemania

Siglo XX de extremismos que enlutaron al mundo

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 23 de septiembre de 2009
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Berlín, domingo, 13 de septiembre de 2009. Gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín (vía sala de conciertos digital). Angela Denoke, soprano. Lars Vogt, piano. Orquesta Filarmónica de Berlín. Director Sir Simon Rattle. Fragmentos sinfónicos de la ópera Lulu, adagio, de Alban Berg (1885-1935). Les Voix para soprano, piano y orquesta de Paul Dessau (1894-1979). Sinfonía nº 4 op.43 de Dimitri Shostakóvich (1906-1975). Musikfest Berlín 2009
0,0001793 Por supuesto, la vía digital no puede sustituir la hermosa experiencia de asistir personalmente a un concierto de la Filarmónica de Berlín con la magnífica acústica de su gran sala auditorio, pero quien se vea imposibilitado, por la razón que fuere, puede hacerlo cómodamente desde su computadora (www.berliner-philharmoniker.de/dch) con la mejor calidad de sonido e imagen conocida hasta ahora.

Y esto fue lo que ocurrió el pasado domingo 13 de septiembre, durante el festival Musikfest de Berlín. La Filarmónica de la capital alemana transmitió ese día en vivo el concierto que dirigió Sir Simon Rattle con Fragmentos sinfónicos de Lulú de Alban Berg, Les Voix para soprano, piano y orquesta, de Paul Dessau -en ambos casos con la intervención de la soprano Angela Denoke y el pianista Lars Vogt- así como la Sinfonía nº 4 en do menor op. 43 de Shostakóvich.

Esta sinfonía, compuesta entre 1934 y 1935, pero retirada por Shostakóvich por temor a desaparecer en un gulag bajo el régimen estalinista, es considerada su obra más personal e inscrita dentro del estilo y espíritu de Gustav Mahler (1860-1911).

Shostakóvich, estigmatizado como "enemigo del pueblo", "formalista", "modernista" y hasta "cosmopolita" por el régimen comunista soviético, fue paulatinamente rehabilitado tras la muerte de Stalin, y vivió el tardío estreno de su Cuarta sinfonía por la Orquesta Filarmónica de Moscú en 1961, así como por la Staatskapelle de Dresde en la República Democrática Alemana en 1963, en las dos oportunidades dirigida por Kirill Kondrashin.

La monumental obra, dirigida ahora con enorme y minuciosa pasión por el detalle por Sir Simon Rattle y brillantemente interpretada por la Filarmónica de Berlín, al completo con su número de músicos, tiene 65 minutos de duración, apenas 15 minutos menos que la Sinfonía nº 8 de Anton Bruckner (1824-1896).

Por primera vez la Filarmónica de Berlín ejecutó Les Voix, de Paul Dessau, con textos poéticos de Paul Verlaine (1844-1896). Dessau era hasta ahora casi un desconocido para la orquesta, que tocó sólo en una oportunidad una breve obra suya en 1970.

Paul Dessau, nacido y formado en Alemania, donde compuso música para la serie de cortometrajes mudos de Walt Disney Alice in Cartoonland en la década de 1930, tuvo una vida muy agitada y dramática. Perseguido por los nazis, se refugió en Francia, donde compuso en 1938, entre otras, una obra dodecafónica para piano inspirada en el Guernica de Pablo Picasso.

Volviendo a escapar de los nazis y de la Segunda Guerra Mundial emigró a Estados Unidos, donde trabajó musicalmente con Bertolt Brecht, en teatro, y con Alfred Hitchcock, en cine, para quien compuso la música del Proceso Paradise, producida en 1947. Comunista por convicción, Dessau finalmente residió hasta su fallecimiento en la República Democrática Alemana, donde ejerció también la docencia.

En Estados Unidos, adonde llegó muy enfermo y casi desahuciado en 1939 y donde al comienzo vivía bajo muy precarias condiciones económicas, Dessau terminó Les Voix, que había comenzado a componer en Francia, para estrenarla el 21 de mayo de 1941 en el festival de música de la Sociedad Internacional de Música Nueva.

Angela Denoke, junto con el pianista Lars Vogt, interpretó con gran fuerza lírica esta cantata de Dessau, de gran expresividad, que por su estilo se inscribe dentro de la escuela de Viena.

El espíritu de Mahler también ronda en Lulu, la ópera inconclusa de Alban Berg, estigmatizada por los nazis como "degenerada". Los Fragmentos sinfónicos de Lulu fueron estrenados en 1934 por Erick Kleiber (1890-1956), un defensor a ultranza de la música moderna (ya había estrenado Wozzek en 1925), lo que le costó su puesto.

Presionado por el régimen de Adolf Hitler, Kleiber tuvo que renunciar entonces a la dirección general musical de la Staatsoper Unter den Linden y exiliarse, primero en Cuba y después en Argentina.

Siglo XX de extremismos, guerras mundiales, luchas entre sistemas políticos, de trágicos sufrimientos que enlutaron al mundo y especialmente a Europa, el continente del que emanó también la música clásica; temática del festival Musikfest de Berlín 2009.
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