La puesta en escena del futuro director general de la Komische Oper de Berlín, el australiano Barrie Kosky, es procaz para los puristas. Kosky le sacude el polvo de los años a esta obra maestra de Verdi, compuesta en 1850, y la traslada desde la corte del duque de Mantua en el siglo XVI a un circo de los horrores. Y allí, entre el delirio y la realidad, la historia se convierte en grotesca.Pero "no, el mundo en el que actúa Rigoletto es el mundo verdadero, ahora que ese mundo sea moralmente correcto, ésa es ciertamente otra cuestión", afirma el director nacido en Melbourne hace 42 años, fundamentando su concepto. Koski sucederá a Andreas Homoki en la dirección general de la Komische Oper a partir de 2012.El Rigoletto, cantado en alemán (como es norma tradicional en este teatro) por el norirlandés de ascendencia italiana Bruno Caproni…
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