El público vibró desde la primera hasta la última nota de este concierto, dedicado directa o indirectamente a la danza, pero la interpretación de Martha Argerich de Schumann fue especialmente cautivante y hasta el piano parecía bailar ante el público, mientras arrancaba a sus teclas cada compás y extasiaba con cada pasaje de la obra.Con su legendaria melena, ahora plateada a sus 68 años, la temperamental pianista argentina no ha perdido ni un ápice de su vitalidad, musicalidad y virtuosismo. Esa energía y pasión casi inextinguibles que la caracterizan, volvieron a estremecer al auditorio en Berlín, como catorce días antes en la Semperoper de Dresden, en su estreno con la Staatskapelle sajona, dirigida también por Dutoit (su ex marido), pero en este caso con el Concierto en sol mayor de Ravel. Argerich mezcló magistralmente furor con…
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