“Si me hubieras mirado, me habrías amado”, reprocha la protagonista a la cabeza del Bautista en bandeja de plata. O los numerosos “¡no la mires!” que el paje y Herodías dedican a Narraboth y Herodes. Eso, como la aproximación, en alemán, de ‘luna’ (Mond) y ‘boca’ (Mund), es lo que debería servir para dar pistas a una nueva puesta en escena de la obra maestra de Strauss. Dodin no llega tan lejos, pero ciertamente esta reposición (se habló en el momento de su estreno aquí mismo) aguanta mejor el paso del tiempo que su demencial Dama de picas. Aquí hay una luna siniestra que evoluciona, un espacio escénico correcto, no hay más personajes -ni menos- que los que debe haber y todos hacen gestos o realizan acciones acordes con el libreto. Tal vez la jaula en que pasean al profeta no sea demasiado buena idea porque evita al ‘hombre santo’ toda…
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