Thomas Hengelbrock debe su prestigio a su labor como intérprete de música contemporánea y como director que trabaja siguiendo criterios históricos. A lo largo de su carrera ha ido ampliando considerablemente su radio de acción, como demuestra el programa de este concierto. No es extraño, tenieno en cuenta los antecedentes del director, que en el primer movimiento de la Sinfonía de Mozart su ataque sea especialmente recio. La dinámica y el fraseo son en su lectura ricos en matices, los tiempos vivos, pero sin caer en excesos. Lo que no acaba de convencer es su distribución de los planos sonoros, pues los primeros violines quedan se quedan muy atrás con respecto al resto de la orquesta. De este modo la melodía principal se desdibuja un tanto y se produce un oscurecimiento innecesario. Esta misma oscuridad afecta negativamente al Andante,…
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