Un día, en una calle de París, mientras Rossini se dirigía a arreglar algunos asuntos relacionados con el litigio contra el Estado francés por su pensión vitalicia, el director de la Opéra le dijo: "¡Maestro! Esta noche pondremos el segundo acto de su Guillaume Tell". "¿De verdad?" respondió Rossini "¿Entero?".Con esta anécdota histórica que, como dicen en Italia, se non è vera, è ben trovata, se explica de un modo simpático la historia de esta ópera, resignada a sufrir cortes, ya desde su estreno mundial, debido a la larga duración de la partitura. Incluso en Italia, el compositor realizó una versión en tres actos que, al oír Donizetti afirmo: "El primero y el tercer acto los ha escrito Rossini, el segundo lo ha escrito Dios". Y es que en este acto es en el que se ofrece el más alto contenido y la mayor coherencia interna de la ópera,…
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