El debut de la Orquesta Nacional de España en la Filarmónica de Berlín, al comienzo de una gira de seis conciertos por Alemania, pudo haber sido todo un acontecimiento de primer nivel con motivo de la presidencia española de la Unión Europea. Pero, a la gran sala auditorio de la Filarmónica, con capacidad para 2.440 espectadores, acudieron algo más de 1.500 personas. ¿Una pena? El programa no satisfizo del todo, porque era de esperar más de la ONE. El director y los músicos no dieron la impresión de tener muy bien asumido el enorme compromiso de la velada. Las cuatro Danzas del ballet Estancia de Ginastera (Los trabajadores agrícolas: tempo giusto, Danza del trigo: tranquillo, Los peones de hacienda: Mosso e rúvido, y Danza final. Malambo: Allegro) parecen bien preparadas y ensayadas, todo es exacto, no hay inseguridades. Sin embargo, el…
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