¿Nce restarrà ccà sempe la memoria de li zite 'ngalera? dice Col'Agnolo, uno de los protagonistas de la ópera que nos ocupa, al final de la misma. Palabras proféticas si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde su primera representación en Nápoles el 3 de enero de 1722 hasta esta última ferraresa del simbólico ano 2000. Porque, si bien mucho ha llovido durante estos casi trescientos anos, no por ello la única obra conservada completa de Leonardo Vinci, auténtica obra maestra del género buffo, ha perdido frescura, gracia y, lo que es más importante, la capacidad de divertir al público de hoy. Su importancia reside, además, en el hecho de ser uno de los mejores exponentes de un modelo musical concebido como un producto de consumo circunscrito al reino de Nápoles (como atestigua el libretto en lengua napolitana), heredero de la…
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