Arcadi Volodos a sus 38 años ha demostrado ser un pianista muy musical que no tiene temor a presentarse ante el público del Musikverein de Viena, con una selección de piezas tan íntimas como los preludios de Scriabin con los que abre el concierto. Lo fácil es dejar al público anonadado con obras fuertes y de gran velocidad, recurso, muchas veces, para el mal músico. Pero lo realmente difícil es conectar con un auditorio entero con obras tan íntimas, que requieren mayor concentración para que la comunicación entre el intérprete y el público exista.Volodos hace sus grabaciones en directo aprovechando el estado de concentración que le da el público. Eso sí, una vez que termina la gira está varios meses sin tocar para cargarse de nuevas fuerzas. Según sus palabras, las obras, al dejarlas en reposo y volver a tocarlas tiempo después, parecen…
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